Bitácora electoral 29

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN CENTROAMERICANA

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El ataque armado a integrantes de una caravana proselitista del FMLN, en el centro de San Salvador, que ha dejado dos militantes muertos (Gloria Rogel del Cid y Juan de Dios Portillo) y varios heridos, el día domingo 31 de enero, introduce una nota peligrosa en el proceso político nacional.

Las apelaciones autoritarias y los discursos belicosos contra los partidos políticos tradicionales (y el FMLN lo es), por parte de la múltiple propaganda en todos los niveles que desarrolla el partido Nuevas Ideas, y también la estridente vocería que llevan a cabo algunos funcionarios públicos como el ministro de Trabajo y el presidente de la república contra el FMLN y ARENA, constituyen un entramado de mensajes que han enrarecido el clima electoral.

Pero el asesinato a mansalva de estos dos militantes del FMLN adquiere un significado diferente.

Aunque ya se desveló que tres de los atacantes capturados que se conducían en un sedán azul trabajan en el Ministerio de Salud (un policía, un vigilante privado y un motorista), es claro que no se trata de una acción represiva de la Policía Nacional Civil. Ni tampoco de la Fuerza Armada.

¿Fue una acción en solitario de unos individuos fanatizados que actuaron acicateados por las diatribas presidenciales? Es una hipótesis que habría que poner a prueba. El hecho criminal, entonces, habría sido una acción armada aleatoria, pero sí activada por el ambiente de odio cerril propulsado por los carriles de Nuevas Ideas.

Según información de primera mano, los que iban en el sedán provocaron a los de la caravana y los persiguieron por algún tramo del centro de San Salvador. Los atacantes se bajaron, dos dispararon, asesinaron a dos personas y se retiraron.

Esto, de por sí, ya es muy grave, porque querría decir que toda esa mezcolanza de imprecaciones políticas lanzadas por Nuevas Ideas, el presidente de la república, y otros, ha logrado impactar en el imaginario colectivo y está en condiciones de pasar a los hechos criminales.

Sin embargo, hay otros interrogantes que hay que hacer. Casi de inmediato a la ocurrencia del ataque criminal contra los militantes del FMLN, el presidente de la república, ‘reaccionó’ señalando al mismo FMLN como el autor de eso y mostrando un desprecio olímpico por la vida de dos salvadoreños asesinados. Esto es algo que debe observarse con lupa.

De nuevo, un miembro de la PNC se ve envuelto en un extraño hecho criminal. Y por eso es inevitable traer a la memoria el caso de Carla Ayala, asesinada el 29 de diciembre de 2017, a manos de un policía aún prófugo, y contando como testigos del hecho otros dos policías, y todo en el marco de una fiesta ilegal en las instalaciones del ahora extinto Grupo de Reacción Policial (GRP), disuelto como consecuencia de ese hecho. Después de casi un año se localizó el cuerpo de Carla Ayala. Hubo policías y civiles capturados. Incluido el ex jefe del GRP. Se realizó un juicio. El ex jefe del GRP fue absuelto y otros libres y condenados. Sin embargo, hasta el día de hoy no se sabe la razón del asesinato de Carla Ayala.

Si se realiza una investigación profunda y responsable de este ataque criminal contra los militantes del FMLN, que deberá dirigir la Fiscalía General de la República, como cabeza del Ministerio Publico, será necesario que se maneje esto sin ninguna discrecionalidad. De lo contrario, la impunidad continuará drenando la débil institucionalidad del país.

Porque si resulta que se trató de tres individuos que, portando armas, decidieron realizar ese ataque, sin más intervención que su atolondrado raciocinio, habría que preguntarse qué los animó a realizarlo. Porque, vistas las cosas así, puede ser que haya más sedanes circulando por ahí y con personas armadas dispuestas a jalar el gatillo.

1-2-2021

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