Bitácora electoral 22

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN CENTROAMERICANA

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El modo en que los partidos políticos tratan al votante, o conciben al votante en estas elecciones del 2021, es fruto de lo que se ha hecho con la educación desde la firma de los Acuerdos de Paz en El Salvador.

Se quitó la filosofía de la educación media en la década de los noventa del siglo XX, ¡eso es como amputarle la libertad de pensamiento y el sano juicio a las personas!

Pero eso no es lo más grave, ni tampoco el deterioro en la infraestructura (¡que es grave!), sino el abandono de la innovación y del perfeccionamiento de metodologías pedagógicas que permitan al educador o educadora adaptarse de mejor manera a la época y a sus exigencias, que no son solo de contenido, sino que tiene primacía la forma y los instrumentos con los que se imparte la enseñanza y se impacta en las personas y en la juventud, sobre todo, porque son quienes están heredando el mundo de sus predecesores y deben encontrar soluciones a los problemas fundamentales, si quieren concebir la posibilidad de un legado en un arenal plagado de serpientes.

Entonces, si los maestros y profesionales de los noventa en El Salvador hubiesen tenido una mejor formación y mayores incentivos salariales, entonces podrían haber sido inspiración para las generaciones posteriores a las que habrían instruido distinto. Pero no fue así, fue todo lo contrario. Los cuatro gobiernos de ARENA tuvieron en sus manos la reconstrucción del tejido social y de la cultura y lo echaron a perder. Luego los call center se instauraron como una realidad durante los dos gobiernos del FMLN y, aunque los temas pedagógicos formaban parte de la agenda educativa cuando Carlos Canjura era el ministro de educación, fueron irrelevantes, insípidos, repetitivos y sin formar parte del cambio radical de la educación en el país, que parecía pedir gente que supiera hablar inglés y que supiera manejar la tecnología, para poder brindar asistencia remota y recibir un salario por encima del mínimo sin necesidad de tener título universitario, solo bastaba con la capacidad de hablar otro idioma y saber ejecutar órdenes, recibir quejas, insultos, maltratos, sufrir acoso, tolerar ambientes tóxicos de oficina y aceptar la explotación laboral como un hecho incuestionable. La plusvalía y el fetichismo navegando a través de nefastas prácticas que poco o nada abonan a la cultura de un país que ha sido ‘educado’ para esto.

La educación y la transmisión oral van de la mano, junto con la empatía, la paciencia y la nobleza. Quien educa no puede ni debe cometer abusos. La justicia debe estar en la balanza de la enseñanza. Alienar no es educar. Dogmatizar no es educar. Dominar no es educar. Recitar no es educar. Humillar no es educar. Mentir no es educar. Sin embargo, los modelos pedagógicos con los que se educa desde la primera infancia hasta la educación superior usan metodologías pedagógicas que replican la dialéctica del amo y del esclavo de Hegel.

Por eso es que los partidos políticos tratan así al votante, asumen que es maleable y puede que ese sea el motivo de por qué, hasta el momento, no hay ninguna candidatura que haya alzado la bandera de la educación como principio rector. Y mientras eso no suceda, la inestabilidad política seguirá atracando en costas salvadoreñas.

25-1-2021

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