Bitácora electoral 15

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN CENTROAMERICANA

 

57

Todos los empeños por domeñar las mentalidades colectivas con retorcidos trucos (algunos desgastados y tan predecibles como la noche), siempre terminan mal. Aunque en un inicio el glamuroso éxito pareciera coronar los propósitos, más temprano que tarde las máscaras se derriten, los idolitos caen y la cosa vuelve a comenzar.

    Un país como este, que ‘lo ha visto todo’ entre 1875 y 2020, a veces tiene ciertas recaídas, narcisistas y nihilistas, podría decirse, como la actual, cuando llega un profeta con sus artilugios, su vocinglera algarabía y hace malabares verbales y algunas contorsiones corporales y promete que allá (y señala una puerta), después de esa puerta está un mundo nuevo de posibilidades. Eso sí, hay que confiar en él a pies juntillas, de otro modo esa puerta no se abrirá. ¿Es la puerta de Alcalá?

     Por increíble que parezca, de esa manera tan simple y pedestre la ciudadanía termina engatusada en las ofertas electorales. Aunque ni tanto, porque aquí en El Salvador hay un poco más del 50% del electorado que no atiende esos fuegos fatuos y sigue en el discurrir de lo suyo. Ignorando a los viejos y a los nuevos partidos políticos, porque se les nota que están cortados con la misma tijera. Y Nuevas Ideas, por supuesto, no es la excepción.

     De ahí que no deje de ser un poco cómico cuando se dice que solo el 3% está en desacuerdo con la bruñida figura principal de la presente gestión gubernamental. ¿El 3% de qué?, sería la pregunta que los fervorosos publicistas de lo banal no pueden responder. Por supuesto que no hay respuesta, porque se trata de un truco, tan trasnochado como el de sacar un conejo de la chistera. Y, además, no importa corroborar ese dato, el asunto es lanzarlo y repetirlo hasta que se haga habitual e indiscutido.

     Y como a ese recurso hay que buscarle otro matiz, para seguir pinchando en los sentimientos de rechazo de los adeptos, pues ahora resulta que también los habitantes de los otros países centroamericanos ‘opinan’, según un sondeo reciente de dudosa factura, que quisieran que el presidente de El Salvador fuera su presidente. ¡Y esto es ya rayando en lo surrealista!

    La dificultad con este tipo de retorcidos recursos para ‘catapultar imagen’ es que terminan deslizándose en el tragante, porque no sirven al propósito publicitario y, sin proponérselo, sus hacedores alimentan el descrédito de quien un día recibiera un cheque casi en blanco.

 

58

No es difícil imaginar qué pasará en los próximos años en el país cuando el partido mayoritario, ¡el nuevo partido oficial!, tenga el Ejecutivo, la mayoría de la Asamblea Legislativa, la mayoría de las alcaldías, el nuevo fiscal general que se recetarán, los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia que buscarán, la nueva Corte de Cuentas que conformarán, el nuevo Tribunal Supremo Electoral que adecuarán a su medida… Es el sueño acariciado por toda voluntad política hegemónica. Por eso, no les vendría mal que leyesen un poco, no mucho, claro, qué dice Antonio Gramsci sobre estas cosas de la hegemonía y el poder, y así sabrían que no todos los gatos son pardos y que la complejidad social le pasa factura, abultada factura, a los simplismos políticos.

18-1-2021

Deja una respuesta