Enfoque de alto riesgo: Nicaragua


Jaime Wheelock Román

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Alarma y preocupa el enfoque adoptado por el gobierno de Nicaragua para enfrentar la pandemia que, asolando los cinco continentes, ya está en el país. Los diferentes gobiernos han adoptado al menos cuatro grandes enfoques de salud pública:

  • No hacer nada. Una evaluación hecha pública en la segunda semana de marzo, por el Imperial College de Londres, indicó que No hacer nada, infectaría en solo 3 meses al  80% de la población con una tasa de mortalidad de 0.7% que para Estados Unidos serían 2.2 millones de víctimas
  • El enfoque de Inmunidad de rebaño. La autoridad acepta desde el inicio, daños colaterales al adoptarla. Se deja entrar la enfermedad y se promueven prácticas sociales e interacciones masivas con la visión de que quienes las atenderán son personas activas, más saludables y resistentes. Estas personas y grupos se van a enfermar desde luego, pero su resistencia física, les ayudará a recobrarse e inmunizarse. En este proceso que debería comprender a un 60% de la población, la autoridad de salud confía en que las personas en riesgo de contraer el virus obtendrán protección al estar rodeados de la porción del rebaño que está ya inmunizado.
  • Mitigación de la pandemia. Una mayoría de países  está  aplicando este enfoque mediante combinaciones de detección temprana, cuarentena para los más vulnerables, afectados y su círculo; hospitalización de casos severos, junto a  distanciación social en diversos grados limitando la asistencia a espacios públicos y a la interacción familiar. Con la mitigación se espera reducir la velocidad de propagación de la enfermedad, disminuir en 75% la demanda de los centros de salud y el número de muertes, aún a costa de sobrepasar varias veces la capacidad de las unidades de cuidados intensivos.
  • Supresión de la pandemia. Este enfoque se dirige a romper las cadenas de transmisión para detener la epidemia y reducir los casos lo más bajo posible. Se trata de cerrar todos los espacios públicos, las fronteras terrestres, aéreas y marítimas, aislar y atender a los afectados y poner en cuarentena a la población entera. Se espera con ello que la propagación y mortalidad tienda a cero.

Estudios científicos basados en el comportamiento del virus y experiencias en los países afectados, consideran junto a la Organización Mundial de la Salud que los enfoques para contener la actual pandemia del SARS-2 o coronavirus 19, son sólo dos: a) Supresión y b) Mitigación. En efecto, el enfoque de Supresión aplicado en Wuhan, China, en Corea del Sur y Japón en pocas semanas, frenó el nivel de propagación del virus y la mortalidad. Es elocuente que donde las medidas de contención basadas en el enfoque de Mitigación se aplicaron tardíamente o en modalidades más laxas, casos de Italia y España, los niveles de propagación del virus, demanda de centros de salud y mortalidad fueron más altas.

El enfoque de Inmunidad de Rebaño –muy cercano a No hacer nada–, coincide con las medidas y políticas adoptadas en Nicaragua. En efecto, no hay barreras migratorias impidiendo la entrada del virus; más bien se promueve el arribo de cruceros y de visitantes. El Gobierno rechaza cuarentenas, cierres de oficinas públicas, centros educativos, comercio, industria, producción, actividades culturales, recreativas, etc. No obstante, en sintonía con el modelo de Inmunidad de Rebaño, el gobierno promueve, en media pandemia, movilizaciones populares, ferias, marchas festivas, simulacros de desastres naturales. Todo ello pareciera destinado a movilizar los estamentos activos del rebaño.

Este enfoque, de continuar aplicándose en Nicaragua, es un riesgo inminente para la salud y la vida de la población, máxime que no contamos con ventiladores y condiciones para una alta demanda hospitalaria. El mismo Gobierno de Boris Johnson en Gran Bretaña fue persuadido por autoridades científicas de descartar con tres argumentos sólidos, esa misma estrategia:  Primero, se sabe muy poco de las consecuencias en el corto o largo plazo de esta enfermedad como para promoverla y no enfrentarla; segundo, no se tiene certeza de cuanta inmunidad puede conferir a los que se reponen, teniendo en cuenta que otros virus  de influenza no causan inmunidad; tercero, exponer a individuos sanos al virus y dejar que la enfermedad se propague  –cuando se tiene certeza probada de que el aislamiento social y las cuarentenas detienen la propagación–, va a provocar que cada enfermo resultante de este enfoque va a enfermar a otros, acelerando y escalando la transmisibilidad. Pero también haciendo colapsar más rápidamente los hospitales y centros de salud.

Para el caso de Nicaragua, una proyección estadística hecha pública por el Equipo de Respuestas al covid-19 de la Universidad Imperial College de Londres, con base a la observación científica de la enfermedad en tiempo real, estableció para una Nicaragua sin medidas de Mitigación, 80% de afectados, 24,304 muertos, 145,502 requiriendo atención hospitalaria y 32.232 enfermos en estado crítico. Esos son los números.