Bitácora electoral 7

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN CENTROAMERICANA

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Las próximas elecciones del 28 de febrero son importantes, para los ganadores y para los perdedores. Y en este cuadro habría que agregar, en una posición de neutralidad, aunque dicho esto con mucho cuidado, a los que darán la espalda a los ofertantes electorales al no asistir a las urnas, a los que sí irán a las urnas pero que dejarán en blanco las papeletas y a los que sí irán a las urnas y anularán su voto (haciendo manchas arbitrarias o dejando toda clase de mensajes breves). Y por cierto, estos tres segmentos, que podrían denominarse ‘abstencionistas’, constituyen más del 50% del padrón electoral. Hecho que se analiza poco y que su estudio concienzudo podría dar pistas para comprender el ánimo político nacional.

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Los perdedores de estas elecciones son, como se dice, ficha cantada, y no es difícil nombrarlos, porque han hecho méritos para llegar a la situación en la que se encuentran. Y es el FMLN el partido político que saldrá más vapuleado en la contienda electoral, a pesar de que logre sobrevivir con un par de diputados y algunas alcaldías. Los diez años de los gobiernos del FMLN constituyen la cruz (su cruz) insoportable de sobrellevar. Haber hecho una larga guerra, haber concretado unos acuerdos que entre otras cosas garantizaron su mutación orgánica (de fuerza guerrillera a partido político), haber transitado en la posguerra desde la acera opositora y llegar a 2009 y obtener una importante cuota de poder político al tener bajo su alero el Órgano Ejecutivo —esto por diez años—, y haber alcanzado los resultados deslucidos que obtuvo, muy lejos de las expectativas ciudadanas que lo auparon en las urnas es, sin duda, un auténtico harakiri para el FMLN. Porque no solo mostró una errática e inefectiva capacidad en el manejo de la cosa pública, es que salieron a relucir en estos diez años comportamientos irregulares (corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, vulneración de procesos de licitación…), algunos en proceso de investigación como el caso Funes y su cohorte y, otros, ni siquiera considerados como objeto de indagación por la Fiscalía General de la República por razones desconocidas (no obstante existir evidencias contundentes y denuncias concretas de estos procederes) como los del Ministerio de Educación o del Ministerio de Agricultura y Ganadería. De ahí que resulte un tanto patético que, en el marco de su casi invisible campaña electoral, algunos candidatos calcen sus mensajes con la viñeta ‘nuevo’ FMLN. ¿Se lo creerán o también se trata de un truco tardío?

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Del lado de los ganadores, aunque se ufanan de una victoria anticipada, el panorama no es muy halagüeño, sobre todo si se considera la grave situación económica que comienza a travesar el país, y donde la nota del espeluznante endeudamiento externo puede complicarlo todo. La aquiescencia ciudadana, por ahora, está de su lado. Pero como todo ganador inmaduro el partido Nuevas ideas debería saber que la volatilidad electoral es una constante en la vida política de un país. Por mucho y que salga a propagar CID-Gallup porcentajes alucinantes de popularidad del personaje presidencial actual, lo real, es que con el tiempo (corto) el desgaste político normal y los garrafales errores cometidos en apenas año y medio, no sería extraño que le comenzaran a pasar factura. Los malos perdedores (que siempre quieren ser ganadores, verbigracia, Trump) son por definición malos ganadores, porque un buen resultado electoral lo toman como si fuese una sentencia inapelable y eterna, y no como lo que es: una fotografía del instante.

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La emergencia sanitaria por covid-19 que aún no termina y que sigue mostrando tendencias peligrosas, debería haber servido para que el cuerpo político nacional buscara su reconversión. Esto que ha acontecido por casi un año constituye una circunstancia insólita, que exige un cambio radical en la vida cotidiana de las personas y demanda también modificar las prácticas económicas depredadoras que han hecho del mundo un sitio difícil para las otras especies no-humanas. ¿Dicen algo de esto los partidos políticos en contienda? Por supuesto que no, porque los futuros perdedores están viendo cómo se agarran de algo para no sucumbir en la gran sacudida que experimentarán y los futuros ganadores están empeñados en sacar la mayor ventaja posible de sus contrincantes, para seguir haciendo lo que hacen, que es casi lo mismo que hacían los futuros perdedores de 2021, aunque realizando malabarismos y contorsiones para que no se les note mucho.

10-1-2021

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